#MontseRie

   Hoy recibimos con emoción la historia de una viajera artista del doodle quien con su creatividad nos deleita en su Doodle Store. Cuanta alegría ver documentada esta hermosa aventura de su viaje, esperamos disfruten tanto como nosotras esta historia #MontseRie quien comparte en estas líneas su experiencia.

     Dicen por ahí, que viajar es lo único que se puede comprar que te hace rico. La primera vez que viajé por mi cuenta, no esperaba que me fascinara tanto. Viajar, en general, es una experiencia renovadora y de aprendizaje, sin importar el destino, pero lo es más cuando uno lo hace solo. El término “mochilero” siempre me llamó la atención pero me atormentaba la idea de andar perdida por alguna parte del mundo, sin batería, sin internet, un mapa en algún idioma desconocido y una botella de agua media vacía o medio llena, dependiendo de mi nivel de angustia.

    Este no fue el caso, pero si puedo decir que fue inolvidable. A principios de año me propuse conocer lo mejor posible a República Dominicana, con el fin de que, si algún día alguien en el extranjero me preguntase por un lugar escondido, ya supiera de qué me hablaba. Como decía un profesor: “No se puede pisar Europa sin haber pisado Pedernales”. Al finalizar el recorrido por mi país, me preparé para conocer el mundo y, siendo este el caso, el primer paso para conocerlo es visitar su capital: Nueva York, así que me embarqué en una larga aventura de casi dos meses, con nada más que una mochila, mi travel journal y un celular lleno de aplicaciones de mapas y edición de fotos. La idea de tener un travel journal me la tomé muy a pecho, tanto, que cuando me paraba en un parque a recoger hojas secas o cualquier otro objeto convencional, las personas se quedaban mirándome de una manera extraña (incluso en Nueva York). A todos los lugares que iba, guardaba las facturas, brochures, cupones y me causaba mucha risa como en cada lugar escribían mi nombre de manera distinta.

A photo posted by Montse Díaz (@montsediaz) on Oct 10, 2014 at 3:30pm PDT

//platform.instagram.com/en_US/embeds.js   Aunque Nueva York no fue mi único destino, puedo decir que fue toda una experiencia, desde los mercados de pulgas en Brooklyn hasta el atardecer en Coney Island, mi diario de viajes casi no cerraba. Lo curioso es, que a pesar de que Google Maps me llevaba a todos lados, perdiéndome en la ciudad fue que encontré los lugares que más me gustaron. Sin querer, llegue a Soho, recorrí el Brooklyn Bridge, comí gelato en Little Italy, tomé el taxi acuático a IKEA, tropecé mil veces con personas en Wall St, conocí extraños que se convirtieron en amigos, visité museos y exposiciones, me colé en el NY Fashion Week…en fin, ¡Le saqué el jugo! Mi último destino del año, fue Massachusetts. Un respiro después de la sacudida Newyorkina y uno de los lugares más hermosos que he visitado. Allí, te dan ganas de aprender. Solo con sentarte a beber chocolate caliente en el “Au Bon Pain” de Harvard Sq. mientras pretendes leer un libro “super interesante” basta, pero la ciudad completa es como estar dentro de “Legally Blonde”. El Fenway Park (incluso para los “no fans” de la pelota, como yo, es emocionante), el House of Blues, Boston Common, Boston Harbor, Salem, Greenway parks, Harvard, Cambridge o el Samuel Adams brewery, todos son lugares espectaculares y ¡demasiado “instagrameables”! Al llegar aquí y empezar a formar mi álbum, ver las fotos impresas, hacer una historia con toda mi memorabilia, recuerdos, objetos, escritos y demás, fue hasta terapéutico. Pisar tierra después de desconectarte por más de un mes de trabajos, estudios y la rutina diaria es lo más cercano a un choque de adrenalina, pero sentarse a recorrer todos los recuerdos y experiencias durante mi viaje, fue lo mejor de todo. Espero que al igual que nosotros en Rie, ustedes hayan disfrutado de su historia. No olviden contarnos ¿qué les ha parecido la experiencia de viajar?, ¿han documentado sus recuerdos?
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Besos,

Emy


2 comentarios

  • Que lidnas fotos!

    Stephanie Payamps
  • Gracias!

    RIE

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