#TBTRíe: Jornadas que Impactan

Dicen que hay vacaciones y VACACIONES. En la mayoría de las ocasiones nos pasamos meses planificando esta temporada tan esperada en la que podemos relajarnos, conocer un nuevo lugar, viajar o simplemente disfrutar del mar, del campo, de la naturaleza en sí misma. Los meses de Junio, Julio y Agosto son los ideales para pasar unos días lejos del estrés y la tensión, ¿quién se imaginaría que precisamente yo, una persona para nada aventurera, me sumergiría a ciegas en lo que fue el mejor verano de mi vida?

Hoy como cada jueves es un buen día para recordar las experiencias ya vividas y aunque no es un recuerdo de “antaño” como suelen ser los conocidos #tbt, sé que este perdurará por siempre en mi memoria. Hace pocos días celebrábamos el aniversario de la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil, mientras veía las fotos y los videos no dejaba de sorprenderme o de decirme: “yo estuve allí”

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La ansiedad del primer vuelo (pues nunca antes había salido de mi bella isla), el sentir el avión despegando, el simple hecho de saber que durante un año me había propuesto hacer ese sueño posible y lo había logrado (claro Dios hizo gran parte del trabajo), son recuerdos que hoy busco tenerlos de una forma tangible, cercana, palpable.

Los primeros días en Sao Paulo me hicieron conocer el corazón del brasileño, personas llenas de afecto, de alegría, de vida, entender la frase de que, realmente, “no estamos solos” y que hay experiencias que aunque duren pocos días, te pueden unir a alguien de por vida. Sin embargo, Río de Janeiro, me permitió conocerme, comprender la palabra “peregrino” y darme cuenta que, quizás y solo quizás, tengo dentro de mí más fortaleza de la que conocía.

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Creo que pocos tomarán la decisión de tirarse a la aventura y dormir en casas de desconocidos, en el suelo de una parroquia o en la arena de una playa junto con 3 millones y medio de personas o despertar cada día para tomar un bus, un tren, el metro (durante 2 horas y media) aún sabiendo que debes caminar varios kilómetros para llegar a Copacabana, sabiendo que a las 10 de la noche tendrás que hacer el mismo camino de regreso a un sector donde sus propios habitantes te dicen “traten de llegar antes de las 12” o dado el caso que tu bus no llegue los policías prefieran dejarte en un refugio que llevarte al lugar (sí, nos pasó).

Una de las cosas que aprendí de la JMJ es que para conseguir algo solo necesitas FE+DETERMINACIÓN+ACCIÓN, lo demás llegará por añadidura y aunque estas fueron las vacaciones menos relajantes de la historia, las volvería a vivir una y otra vez. Recopilar mí día a día y captar momentos es algo que se ha vuelto parte de mi rutina diaria, sin embargo haciendo estas páginas para mi álbum de Project Life comprendo que no hay nada como documentar esas travesías que dejan un sello en ti, esas jornadas que impactan.

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Besos,

Anny


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